martes, 18 de septiembre de 2007

Retablo de duelos

(versión completa del libro publicado por Editorial Dunken)










Me han comentado varias veces sobre la brevedad del libro.

Sabemos que la literatura no se mide por cantidad de letras.

Tampoco quise hacer una "selección", sino que el libro es un encadenamiento orgánico, como pide Hegel, en su Poética.

Tiene un hilo conductor: Cada día es fin y principio y la página en blanco dice con la voz del silencio.

La mayoría de las palabras del libro están ubicadas de modo polisémico /en una lectura rápida no se aprecia a primera vista.

Caigo en la conclusión que debería hacer como San Juan de la Cruz, a quien la gente valora mucho más cuando lee sus acotaciones sobre los poemas y explica que la "noche escura" es algo más que la noche oscura, la muerte o el sueño, es el paso del alma a otro sitio... ¿complicado?



Fin : Término.

Fin: Objeto.



Principio: Comienzo.

Principio: Norma de ética.



Así ocurre en la mayoría de los casos.

Por eso una palabra u otra cambia tanto el sentido del verso.

Flujo y reflujo habla de "una cuerda enloquecida", cada lector interpretará lo que necesite, pero alguien avezado sabrá que hablo de una cuerda (psiquiátricamente qué es alguien que goza de salud mental, además de una soga o una parte de la guitarra).

Retablo de duelos es una cosmogonía.

Hay muchos guiños que la mayor parte de la gente no verá. Cuando dedico a Flora Alejandra muy pocos saben que hablo de Pizarnik (que podría ser la gata flora por su constante no saber qué querer). Ese es su verdadero nombre.

Lo de Julito es fácil, pero me han preguntado por Samuel B., Martín H. y hasta por Godot.

En la vida los duelos son cíclicos.

La idea es leerlo de corrido, como un vaivén ... hasta la muerte ... que es hoy (fin y principio).

Eterno retorno.

El poema Olor -debe ser leído en voz alta y respetando las puntuaciones para que produzca una sensación orgásmica- va antes de Negaciones -apareció el Amor y fue descaro; y luego sigue la Carta a un ex-amante, es evidente que primero el sexo, después el amor, y luego la ruptura que impide "hablar en púbico" no en público, como uno puede suponer. La ironía es simple, en una carta los foniatras no deberían intervenir.

No voy a explicar todo, porque nos convencieron que es el lector el que completa la historia.

Publiqué también "Acuario Plateado por la Luna" (posteriormente a esta entrada apareció:  "Venas al Menudeo") y seguiré buceando en los distintos estilos, pero respetando la unidad artística, como debe ser.

El próximo será más "largo", lo prometo. No sé si mejor. Espero que sí.

Como digo siempre, no todos entienden lo que escribo, pero me gustaría que todos entendiesen lo que escribo.

Habrá que preguntarse por el nivel de educación, la decadencia lingüística que se instala desde los medios, la falta de reconocimiento de los poetas o la necesidad de estereotipar el inconsciente colectivo con majaderías admonitorias.

No es fácil crecer en el ejercicio de las palabras. Nos consta.

Entonces, respondo como Mikhail Dudan: "La Poesía no es una profesión sino un destino".

Poesía es la obra. Poeta es aquel que escribe su obra sin esperar el reconocimiento ajeno, porque no podría hacer otra cosa. Porque es una pasión perturbadora que lo condena, en versos libres o en ripios arabescos. Da igual.

2 comentarios:

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Retablo de duelos






retablo. "Comúnmente se toma por la tabla en que está pintada alguna historia de devocion, y por estar en la tabla y madera, se dixo retablo. Algunos estrangeros suele[n] traer vna caxa de titeres, que representa alguna historia sagrada, y de alli les dieron el nombre de retablos. Al que tiene muchos trabajos, suelen dezir que es vn retablo de duelos. Y podia tambien auerse dicho retablo de retraer, porque retrae, y retrata las figuras de la historia." (Cov.)

Para retablo de duelos cf.:

le hizo una muy buena herida; y segundara con otra si el padre del moço, que estava presente, no levantara el puño y le diera media dozena de moxicones en la cara, haziéndole saltar la sangre por las narizes y boca, dexando con esto al pobre cavallero, que aún no se podía limpiar, hecho un retablo de duelos. (Avellaneda, Don Quijote, ed. Martín de Riquer, Clásicos Castellanos 174 [Madrid: Espasa-Calpe, 1972], I, Cap. VIII, p. 170)

Trajeron médicos, y mandaron que nos limpiasen con zorras el polvo de las bocas, como retablos, y bien lo éramos de duelos. (Quevedo, El buscón, en Obras, I, Libro primero, Cap. IV, p. 21)








En mi libro, retablo en sentido de altar, tabla de salvación de los duelos.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Retablo de duelos: January 2006


Las huellas cuadrúpedales
del coronado abrenuncio,
que en esta sazón bramando
tocó a vísperas de susto; 384

las espumas que la hierba
más sangrientas las expuso
que el signo las babeó,
rugiente pompa de julio; 388

indignamente estragados
los pedazos mal difusos
del velo de su retablo,
que ya de sus duelos juzgo, 392

violos, y al reconocellos,
mármol obediente al duro
cincel de Lisipo, tanto
no ya desmintió lo esculpto, 396

como Píramo lo vivo,
pendiente en un pie a lo grullo,
sombra hecho de sí mismo,
con facultades de bulto. 400


Observaciones: Huellas cuadrupedales quiere decir huellas de cuadrúpedo. Notemos que "huellas", en la primera cuarteta, "espumas", en la segunda, y "pedazos", en la tercera, son complementos de violos, en la cuarta.

"Abrenuntio" (Yo reunucio [al diablo]) era la expresión latina con la que la Iglesia expresaba o exigía la renuncia al diablo. Coloquialmente se usaba para rechazar algo que causaba espanto. Por ejemplo, cuando le explican a Sancho Panza que debe azotarse para desencantar a Dulcinea, su respuesta es "¿azotarme yo...? ¡Abernuncio!" La pronunciación defectuosa de Sancho (también era frecuente avernucio) indica que la gente de poca cultura usaba la palabra sin entenderla realmente, y así es fácil que se reinterpretara como sustantivo o adjetivo, con el sentido de cosa horrible. Por eso Góngora llama burlescamente abrenuncio al león, abrenuncio coronado, porque el león es el rey de los animales.

En ese momento el león bramó a lo lejos, pero no asustó a Píramo inmediatamente, sino que lo asustará un poco después cuando lo asocie con el manto de Tisbe. Por ello el bramido fue un anuncio de un susto posterior, como cuando las campanas de una iglesia tocan a vísperas de una fiesta, es decir, anuncian la fiesta del día siguiente. Bajo esta comparación, el bramido del león toco a vísperas de susto.

En la segunda cuarteta Góngora llama al león "signo, rugiente pompa de julio", en alusión a que en el mes de julio es cuando el Sol entra en el signo zodiacal de Leo. Se trata de un ejemplo más de metáfora invertida: usualmente se llama león a una constelación cuya forma sugiere esta imagen, pero Góngora usa la constelación para referirse metafóricamente a un león real. Píramo vio la saliva del león, que aparecía sobre la hierba más sangrienta aún que cuando el león la babeó. Evidentemente es una hipérbole. Hay que entender que las babas del león conseervaban toda la sangre con la que estaban mezcladas cuando cayeron sobre la hierba. La construcción es: [Píramo vio] las espumas que la hierba expuso más sangrientas que [sangrientas] las babeó el signo, rugiente pompa de julio.

Etimológicamente, algo es indigno cuando no se merece. El velo de Tisbe no merecía haber sido destrozado de esa manera. Difusos significa dispersos. Esta cuarteta contiene varios juegos de palabras. Un retablo es una pintura de motivo religioso. Esto justifica que se llame a Tisbe el retablo de Píramo (la imagen que adora, como si fuera una virgen o una santa), pero también se llamaba retablos a las representaciones teatrales de historias sagradas, y a los teatros de títeres, lo que había dado lugar a la expresión "correr el velo al retablo" en el sentido de "echar el telón a la función religiosa" o, figuradamente, "olvidarse de la religión". Esto refuerza la metáfora Tisbe-retablo, pues así el velo de Tisbe era el velo del retablo de Píramo. Como las escenas religiosas representadas en los retablos eran dolorosas (martirios de santos, la crucifixión, lamentaciones de María, etc), cuando alguien tenía muchos problemas se decía de él que era un retablo de duelos. Por eso dice Góngora que Tisbe, a estas alturas, se había convertido ya en un retablo de duelos para Píramo, un retablo que representaba a Tisbe muerta por un león. La construcción es: [vio] los pedazos del velo de su retablo, que [al cual yo, el narrador,] ya juzgo [retablo] de sus duelos.

Al ver todos estos "testigos", Píramo se quedó de piedra. Lisipo era un famoso escultor, el único al que Alejandro Magno autorizó para esculpirlo. Antiguamente era habitual ensalzar las obras de un escultor diciendo que no parecían esculturas, sino más bien estar vivas. Por eso Góngora dice aquí que "[el] mármol obediente al duro cincel de Lisipo no desmintió tanto ya [en otro tiempo] lo esculpido como Píramo [desmintió] lo vivo", es decir, el parecido de Píramo con una estatua era superior al de una estatua de Lisipo con un ser vivo.

La pose de Píramo como estatua no es muy elegante. Debió de inclinarse hacia delante para ver de cerca los indicios y, para mantener el equilibrio, levantó una pierna hacia atrás, de modo que, al quedarse petrificado, se quedó sobre una pierna, como una grulla.

Un bulto es un paquete, y también una estatua. Píramo, petrificado, tenía características de bulto en cualquiera de los dos sentidos.