sábado, 27 de octubre de 2007

VIDA



Hopper. En el tren.



VIDA




Nacer.


Crecer.


Reproducirse.


Reproducirse. Reproducirse. Reproducirse.





Ver Nápoles,


y después:


Morir.

ABSTRACCIONES



Hopper.

ABSTRACCIONES.





Cuadrículas pintadas sobre el mural desplegado;


no se agotan los matices del pincel.




Ignición sin lenguaje.


Lilas y violetas sobre el paño limpio,


desimulando la oscuridad de la muerte


en el arquetipo del arte


y el ego del artista.




La visión desde el yo-nada hasta alcanzar el yo-todo.



Así vamos muriendo entre tantas adoloridas y aterradoras bellezas,



en el barranco de fuego, ahítos de sed.

ESPEJO.





ESPEJO.



El espejo es la mentira

de un Godot que nunca llega.




¿Para qué borrar las arrugas

de tu estancia en Los Otros?




Contorno y figura

hasta la sepultura.




El gato que maúlla

sabe que


no te llamabas Alicia.

DIOS







--------------------------------DIOS-------------------------------------




-------------------------Hay quien te reza.------------------------------

-------------------------Hay quien te injuria.---------------------------

Hay quien te pide.------------------------------------Hay quien te niega.

-------------------------Hay quien te crucifica.-------------------------

-------------------------Hay quien te ama.-------------------------------







Los que nada somos, esperamos tu resurrección.

No sabemos actuar como extranjeros.

MUERO




Hopper- room in New York.


MUERO



Muero sin resistir.


Muero, así, de mucha muerte.


Muero de saber que no sabías morir.


Muero hasta que la vida nos separe.

OPCIONES




Edward Hopper.



OPCIONES




Entre genial y prolijo,


a través del blanco y del negro,


en medio del cielo y de la tierra...






¿cómo decidir la exactita precisión de relojería del poema?

¿Donde están?



Edward Hopper.



¿Dónde están?


¿Dónde están las vacas y las ovejas que vimos pastar desde lejos, en la niñez?



¿Dónde está la gente que le llevaba a los jóvenes muertos sus flores diarias?



El manjar de los señores, el vino agrio de los siervos y el pan duro de los mercenarios desparecieron, ¿dónde están?



¿Dónde han ido a parar los dones y las envidias?


Es el ajeno país, sin freno y sin ley,

nos esperaban la soledad y el vacío.


Todavía falta un tramo


el más corto


para que nos den la bienvenida en el confín de Lemnos.